domingo, 3 de mayo de 2009 Confiezo que he oído



Tantas palabras salieron de su boca, después de unos minutos bebiendo aquel licor dulce. aun recuerdo la expresión quebrada de su rostro y el momento exacto donde la converzación paso a otro nivel cuando tomo aire llenando sus pulmones al limite y no hizo mas que sacar aquello guardado tantos años. No hice mas que mirar y atender a sus dichos. Los cigarros sabían a nada, fueron tantos que ya no producían placer, eran como aire. Salio de la nada un licor igual al anterior y los detalles se hacían mas claros. Por fin entendí que hay odios mas allá de uno mismo, esos que no se pueden canalizar en nada bueno. Confiezo que he oído y que jamas saldrá de mi aquello tan repugnantemente entendible.

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