Nunca supo por que derrepente le vino esa extraña afición, aquella de encerrarse mucho tiempo en el baño con un puzzle, un café y un cigarro, sin si quiera sentarse en la taza de baño. Mínimo una hora mirando el espejo como se deformaba el humo y esperaba a que magicamente se iluminara su mente con una palabra de determinadas letras que completara el puzzle.
Fue así como le llego la súbita idea de hacerse rico con sus planes, se preguntaba a si mismo cuanta gente tendría su misma afición. No por nada el disfrutaba tanto de aquella instancia tan personal, tan excentricamente útil de liberación de pensamiento, de encontrarse consigo mismo en una eficiente (aunque extraña) situación.
Decidió en ese preciso instante convertir su cuarto de baño en su oficina empresarial, trajo rápidamente una calculadora y empezó a calcular las ventajas y costos de su emprendedor negocio. Lo primero definir el producto. Un ventajoso cuarto de baño con un pequeño escritorio donde se podría ubicar un puzzle y un lápiz, con un diccionario de la Real Academia de la Lengua, con un pequeño hervidor electrico con dispenzador de café (incluso leche para combinar y un mezclador para hacer capuccinos), un encendedor con combustible recambiable que tendría algún logo identificador de su marca, y un posa cigarrillos, él podría publicar puzzles (con su ya basta experiencia sobre ellos) diariamente o talves de forma semanal. El costo de 50 unidades era exactamente lo que tenia ahorrado en el banco, ahorros que venia juntando desde hace un tiempo no muy importante. La gente amaría el producto aunque no quisieran reconocerlo públicamente, ganaría millones vendiendo su "Pack de interioridad para cuarto de baño", hasta el nombre le parecía atractivo. Era un negocio alternativo demasiado rentable, podría vivir de eso, contrataría gente que repartiera los puzles, vendería los cigarros de su propia marca, todo llevaría su logo¡¡.
Estuvo 3 horas seguidas en su empresa, comparando precios, con su celular averiguaba precios, disponibilidad de recursos, porcentajes, su idea la inscribiría para que nadie se la robara, tendría un baño mas grande, baño?? esa palabra dio vueltas unos segundos por su cabeza, BAÑO ¡¡¡¡ como no me di cuenta antes ¡¡¡ -gritó- cuatro letras y lugar del orinocco ¡¡¡. Era la palabra para completar su puzzle.
