
Sanguinarias las palabras que le dijo sin control, nadie pudo preverlo, en realidad nadie se atrevió. Fugazmente se apagó el brillo, se cortó la brisa, el aire se hizo mas denso. El desgano y la pobreza arruinaron sus mentes, hasta hacerlas explotar. Volvieron sus caras y nunca mas se enteraron de su angustia. Prefirieron hacerse muertos y su cordura murió con ello, salvo su ironía y sus crudas palabras, abriendo heridas ingenuas. Vomita la tontería que existe en la gente, nunca mas se apreciaron. Lástima, lástima, y más lástima me dan, por que soy parte de ellos, y con ellos yo también me he muerto.
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